La piel se transforma desde el momento del nacimiento hasta la muerte. Es normal al nacimiento. Hacia la pubertad se ha convertido en grasa y en muchos casos con acné.
A partir de la madurez se restaura el equilibrio hormonal y va adquiriendo tendencia a secarse en la mayoría de los casos.
En la menopausia sufre una nueva transformación, evidenciándose casi siempre la deshidratación, y presentándose en muchos casos la rosácea (couperrosis).
En resumen, estudios recientes, están demostrando que los antioxidantes pueden ser la protección más eficaz contra el envejecimiento celular y las enfermedades degenerativas.
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