Para comenzar, lo más importante es que la persona se acostumbre al contacto de las manos con la cara. Para ello apoye las palmas ligeramente sobre la frente, cúbrala con los "talones" de la mano, dejando extendidos los dedos hacia las sienes y sin aplicar ninguna presión. Luego divida mentalmente el espacio en franjas horizontales. Comenzando con los pulgares en el centro de la frente, justo por debajo de la línea del cabello, deslícelos hacia afuera a lo largo de cada franja superior. Descienda hacia las sienes (una zona sorprendentemente sensitiva) y finalice allí con movimientos circulares. Para la zona alrededor de los ojos, con las puntas de los dedos índices, masajee contra los bordes óseos de las órbitas, en el punto en que conectan con la nariz, y presione bastante fuerte durante un par de segundos. Muévalos menos de un centímetro en el borde de la cuenca hacia arriba y presione nuevamente. Continúe de esta manera hasta alcanzar el punto mas distante de la nariz, trabaje tanto el borde inferior como el superior.de la cuenca orbital. Ahora coloque las puntas de los dedos índice y medio de cada mano exactamente a los lados de la nariz, justo por debajodel punto de la cuenca orbital en que comenzó el masaje anterior. Presionando firmemente, deslice las yemas de los dedos siguiendo los bordes inferiores de los pómulos, cruzando las mejillas en dirección a los oídos y luego atrás y arriba hasta las sienes, para un circulo final.
Luego tome ligeramente la punta del mentón entre las yemas de los dedos índice y pulgar de cada mano, siga los bordes de la mandíbula hasta que casi haya alcanzado las orejas y luego deslice en un pequeño circulo final sobre las sienes. Estos masajes ayudarán a relajarse a usted misma o a otro.
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