Los cabellos grasos son los que ofrecen un aspecto pesado, opaco y aceitado incluso a las pocas horas de haberlo lavado. El responsable de su aspecto es un exceso de sebo que, en ocasiones, se acompaña de caspa, dermatitis seborréica o, en el peor de los casos, de alopecia -sobre todo en el caso de los hombres-. Su origen puede deberse a la herencia genética, una alimentación inadecuada, tensión nerviosa o al uso de cosméticos capilares incorrectos. Tratamiento: Una buena higiene que elimine el exceso de sebo. Conviene someterlo a lavados frecuentes con un champú de actuación secante que regularice la secreción de las glándulas sebáceas pero sin irritar el cuero cabelludo.
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