La depilación es un problema que toda mujer padece, así como la irritación, los tirones no muy agradables y la necesidad de que todo se repita cuando el vello vuelva a crecer. Cerca del 2000, la ciencia se ocupo también de estas realidades e introdujo el rayo láser y sus variantes como método definitivo de depilación. Los tratamientos son costosos, pero el objetivo es olvidarse de la cera para siempre. Si es con rayo láser, se lo aplica en zonas específicas a través de pequeños pulsos que desactivan los folículos del vello durante su etapa de crecimiento. Se realiza en pocos minutos y siempre por médicos. Otra variante es la luz especialmente filtrada que se aplica en forma programada según la zona a tratar de cada paciente. Son pulsos de luz de un segundo de duración que cubren áreas de 4,5 por 1 cm. La duración del tratamiento es variable, pero, entre sesión y sesión, deben esperarse al menos 20 días para permitir que los ciclos de crecimiento se activen.
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