Tu piel dice muchas cosas de ti, así que mírate al espejo y obsérvala detenidamente: ¿está demasiado seca?, ¿tienes granitos o manchas?. Las arrugas prematuras y un aspecto mate o el acné, nos están hablando de un cierto desequilibrio interno.
Un mal estado de la piel nos puede estar indicando que nuestra alimentación no es equilibrada y completa. Las dietas desequilibradas hacen que la piel no disponga de los nutrientes esenciales para mantenerse fresca, tersa y sin enfermedades. Las dolencias cutáneas frecuentemente nos están señalando una carencia de elementos esenciales entre los que se encuentra la vitamina A, E, F, y minerales como el zinc, magnesio, manganeso, etc. Otras de las causas de afecciones en la piel son el estrés, la ansiedad o los trastornos emocionales. Y es que la piel funciona como un auténtico termostato de nuestras emociones. Escúchala.
Los especialistas afirman que a la piel hay que cuidarla diariamente. Es bueno que la mantengas hidratada desde dentro -bebiendo suficiente líquido- y desde fuera con cremas específicas de belleza que le dan, además, luz, frescura y suavidad.
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