Llegar a un buen estado físico significa poder realizar varías tareas que impliquen degaste y, sin embargo, sentirse perfecto. Pulmones y corazón sanos, además de fuerza, resistencia, flexibilidad y equilibrio, son los factores que se combinan en todo trabajo corporal. Más allá de las generalidades, es bueno elegir el tipo de actividad según las necesidades y los gustos de cada quien. El aerobios, por ejemplo, es el nombre usual que se da al ejercicio en el que la necesidad de oxígeno del cuerpo tiene que satisfacerse continuamente. Por eso, es excelente para airear el organismo y lograr un estado óptimo general. Además de la gimnasia, el trabajo aeróbico se consigue con la práctica del tenis, ciclismo y hasta un baile intenso. El ejercicio dinámico, por su lado, se logra con movimientos repetidos de un determinado grupo muscular. Lo más común es el entrenamiento con pesas, que no necesariamente tienen que ser muy pesadas. Por el contrario, para tonificar, lo que los especialistas aconsejan es poco peso pero muchas repeticiones. Eso sí, la frecuencia del entrenamiento no debe superar las tres veces por semana porque podrían desarrollarse demasiado los músculos. Relacionados también con la masa muscular, los movimientos ¡someticos ayudan a un desarrollo muy rápido. Los músculos se contraen sin acortarse, pero, si no se los hace bien, pueden ser peligrosos. De allí que es importante que estén supervisados por un profesor de gimnasia. Tonifican y endurecen cada rincón del cuerpo.
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