Está claro que las emociones influyen en el estado general de nuestro cuerpo, no es la misma energía cuando estamos tristes y cuando estamos muy alegres. Del mismo modo, tampoco la alimentación surte los mismos efectos en el organismo si se toma estando deprimida o de buen humor. Así lo ha demostrado un estudio de la Universidad de Filadelfia, en Estados Unidos, cuyos resultados han puesto de manifiesto que el cuerpo humano desaprovecha muchos de los nutrientes presentes en los alimentos si éstos se toman en medio de una crisis de estrés. Para probarlo, pidieron a un grupo de estudiantes que comieran un plato de cereales con leche después de un ejercicio de relajación y otro después de hacer un examen de matemáticas. Tras cada comida midieron la cantidad de alfa amilasa que tenían las estudiantes, una sustancia presente en la saliva y cuya segregación ayuda a liberar la vitamina B y otros nutrientes de los alimentos, y comprobaron que su nivel era mucho más alto después de la clase de relajación que tras el examen de matemáticas. Además, también está de-mostrado que en una situación de estrés o ansiedad o en medio de una depresión, el organismo produce una mayor cantidad de radicales libres que frenan el buen funcionamiento de vitaminas y minerales e impiden el normal desarrollo de las células y los tejidos. Por eso es importante que cuando te sientes a comer, lo hagas lo más relajada posible.
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